Introducción

Un año se ha pasado desde aquél 23 de junio de 2012 cuando, tras las acusaciones de malas gestiones del presidente Fernando Lugo sobre el incidente en el este de Paraguay en que 17 personas murieron en un conflicto entre la policía y manifestantes campesinos, el Congreso Paraguayo oficializó la destitución del ex – cura del más alto puesto de la República. El proceso de destitución “exprés” (el ex – Presidente tuvo solo 24 horas para defenderse) ha causado polémica en Sudamérica, llevando los gobiernos de Brasil, Argentina y Uruguay a suspender el país del Mercosur, entendiendo como golpe lo sucedido en el país vecino.

Las discusiones sobre la constitucionalidad del proceso llegaron hasta el Consejo Permanente de la Organización de los Estados Americanos (OEA), donde el representante de Paraguay, el Embajador Hugo Saguier defendió la legalidad de la destitución, basándose por ejemplo en la condición de libertad en que se encontraba Fernando Lugo para defenderse, así como la previsión en la Constitución de Paraguay de los poderes del Congreso para destituir un Presidente en caso de mal administración.

Así el contexto en 2012, nos cabría analizar como se encuentra Paraguay hoy, ya celebradas las elecciones del 21 de abril en que ganó el político neófito Horacio Cartes, devolviendo el poder al Partido Colorado. Las circunstancias políticas de la elección, bien como el perfil del candidato vencedor merecen una atención por parte de la comunidad internacional (principalmente latinoamericana) por representar una posibilidad de cambio entre las relaciones que por un año estuvieron muy opacas entre Paraguay y sus vecinos sudamericanos.

Paraguay a un año de la destitución de Fernando Lugo

En 2008 los paraguayos sintieron por primera vez el sabor de un cambio de poder en seis décadas, cuando Fernando Lugo, un ex – cura de la izquierda, ganó la Presidencia del Partido Colorado, que había estado en el poder desde 1947. El pasado 21 de abril los votantes pusieron al Colorado de vuelta en el más alto puesto de la República. Horacio Cartes, cuyo imperio de negocios incluye finanzas, tierras, tabaco y fútbol, es un político neófito que  nunca había votado antes y solo se juntó a los Colorados en 2009. Él derrotó a Efraín Alegre del Partido Liberal , quien se había aliado con Lugo en 2008, por 46% a 37%. Los Colorados también tuvieron éxito para el Congreso. Aníbal Carrillo, el candidato del movimiento Frente Guasu apoyado por Lugo, obtuvo solo un 3%.

Prometiendo una “nueva dirección para Paraguay”, Cartes logró la notable hazaña de presentarse a sí mismo como candidato del cambio. Él se comprometió a acabar con la corrupción y clientelismo que por mucho tiempo marcaron el Partido Colorado y a mejorar la carreteras, puertos fluviales, aeropuertos, y energía del país, que están en un estado precario. Aunque Paraguay sea uno de los mayores productores de energía hidroeléctrica del mundo, el primero de los debates televisados entre los candidatos fue marcado por cortes de energía. Cartes prometió mantener sus negocios públicos y privados en separado, revelando tras la elección que el control de sus empresas había sido pasado a su hermana.

Las apariciones de Cartes previas a las elecciones fueron bastante cautelosas (aunque en una puntual entrevista a un programa de radio él relacionó los homosexuales con los monos, una cita por la que se disculparía más tarde). Él hizo lo posible para distanciarse de las comprometedoras preguntas sobre su pasado. Estuvo brevemente encarcelado en 1989 por sospecha de fraude de divisas. Un avión lleno de drogas fue encontrado en su hacienda en 2000. En 2004 el Congreso brasileño le acusó de contrabando de cigarrillos. Él defiende su inocencia afirmando que nunca fue condenado por ningún crimen.

El primer desafío de Cartes será poner o no estos rumores abajo. Su segundo será ganar la readmisión de su país al Mercosur, que suspendió Paraguay tras la destitución relámpago de Lugo el pasado junio. Aquél acontecimiento fue resultado de un choque entre policías y campesinos que dejó a 17 muertos, por lo que Lugo fue acusado como culpable. Liberales y Colorados venían esperando por una excusa para quitarle del poder hacían meses. Según los Liberales, que quitaron su apoyo a Lugo, el ex – presidente habría sido un mal líder, dando poco espacio a sus aliados en el gobierno.

La destitución, aunque apresurada, fue legal. Treinta y cinco años bajo una dictadura (de Alfredo Stroessner, Partido Colorado) han inspirado una Constitución que garantiza a los parlamentares paraguayos unos poderes raramente encontrados en otros países latinoamericanos. El gobierno de Brasil, entendiendo como golpe la destitución de Lugo, ha convencido a los otros miembros del Mercosur a suspender Paraguay, justificada por una “quiebra del orden democrático”. El grupo rápidamente admitió a Venezuela, un acontecimiento que el Congreso conservador paraguayo venía impidiendo.

Cartes asumió un tono conciliatorio, diciendo que Venezuela podría ser un “gran mercado” para Paraguay. La muerte de Hugo Chávez puede también haber significado la desaparición de su mayor objeción. Si su Congreso ratifica la entrada de Venezuela, Paraguay puede volver al Mercosur cuando Cartes tome posesión en agosto.

Lugo no pudo cumplir todas sus promesas de redistribución de tierras y justicia social (uno de los motivos habría sido la falta de apoyo del Congreso). Pero construyó docenas de centros de salud, transfirió recursos a familias de baja renta que mantenían sus hijos en la escuela y vacunados, y realizó oposiciones para algunos puestos de trabajo público por primera vez.

Cartes también tendrá dificultad en mantener sus promesas electorales. Sus propuestas para la infraestructura son irrealistas, muy lejos de un plan de concretización plausible. Su partido clientelista se opondrá a llenar puestos de trabajo público por mérito. El  gran desafío para el próximo Presidente de Paraguay será encontrar un camino en la encrucijada de su “nueva dirección”, si seguirá el inseguro progreso de sus recientes predecesores, o será un retorno al pasado menos democrático del país.

Referencias
Cabello Sarubbi, Óscar. La Mesopotamia de América Latina: breve historia del Paraguay. Madrid : Cinca, 2011.
Dalla-Corte Caballero, Gabriela. Historias, indígenas, nación y estado en el bicentenario de la independencia de la República del Paraguay (1811-2011). Barcelona : Publicacions i Edicions, Universitat de Barcelona : TEIAA, D.L., 2011.
Encuentro del Corredor de las Ideas del Conosur 9º 2008 Asunción. Enseñanzas del bicentenario ante los desafíos globales de hoy: repensando el cambio para nuestra América. Asunción : Centro de Estudios Antropológicos de la Universidad Católica (CEADUC), 2010
Horst, René D. Harder. The Stroessner regime and indigenous resistance in Paraguay. Gainesville : University Press of Florida, 2007.
 
Ayrton Ribeiro de Souza es licenciado en Relaciones Internacionales por la Universidade Estadual Paulista – UNESP-Marília y actualmente cursa el Máster en Estudios Hispánicos por la Universidad de Cádiz como becario por la Asociación Universitaria Iberoamericana de Postgrado – AUIP (ayrtonrib@gmail.com).

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