A la par del incremento y profundización de las denominadas relaciones Sur-Sur en las relaciones internacionales han proliferados estudios en el campo disciplinar que analizan las particularidades que adquieren los vínculos entre los países en desarrollo. En términos generales, las investigaciones provenientes desde los círculos académicos de los países de la periferia han valorado positivamente los vínculos Sur-Sur en relación a las ventajas y oportunidades que los mismos brindan para la inserción internacional de dichos países. A diferencia de la connotación Norte-sur el acrónimo Sur-Sur posee un fuerte contenido simbólico en términos de simetría y de cierta correlación de fuerzas.
Si bien es indudable la trascendencia estratégica que tiene para los países sudamericanos consolidar estos tipos de vínculos, es necesario identificar las distintas modalidades de las relaciones sur-sur (cooperación, concertación, comercio, etc.) y su particular impacto en experiencias nacionales concretas para evitar caer en falsas generalizaciones.
En materia de comercio, el incremento de los intercambios entre Brasil y China en el último decenio posibilitó que este último se haya convertido, a partir de 2009, en el principal socio comercial del gigante sudamericano, relegando a los EEUU a un segundo lugar. El comercio chino-brasileño paso de ser de 2.300 millones de dólares en el año 2000 a 56.000 millones en 2010 con superávit para el país sudamericano. A primera vista, este cambio sería una excelente noticias para Brasil dado que reemplazaría comercio norte-sur por otro de tipo sur-sur. No obstante, una mirada pormenorizada de las estadísticas del comercio bilateral muestra otra cosa.
En la teoría del comercio internacional la categoría de comercio sur-sur no existe, la misma como dijimos sólo tiene una evocación política. En cambio la noción de comercio Norte-Sur (inter-industrial, intercambio de productos primarios por industriales) y Norte-Norte (intra-industrial, intercambio de productos manufacturados) sí ha estado presente en los estudios de la economía internacional.
Si en términos políticos Brasil, con el cambio de su principal socio comercial, remplazó comercio Norte-Sur por otro Sur-Sur, en materia económica está substituyendo comercio Norte-Norte por otro de tipo Norte-Sur.
Los datos suministrados por del Ministerio de Desenvolvimento, Industria y Comercio Exterior de Brasil nos indican que el comercio con los EEUU es marcadamente intra-industrial. Más allá del déficit de más de 7 mil millones de dólares, casi el 70% de las exportaciones brasileñas a EEUU (13 mil millones de dólares) son productos industriales (entre productos semimanufacturados y manufacturados). En cambio sólo el 16% de las exportaciones a China son bienes con alto valor agregado. Casi ¾ de las exportaciones al gigante asiático son productos primarios y solamente tres productos (minerales de hierro, soja y petroleó) concentran el 80% de las ventas a China. Al comercio inter-industrial hay que sumarle la concentración y poca diversificación productiva.
El tan mentado y ansiado comercio sur-sur está significando para Brasil una reprimarización de su estructura exportadora dado el avance del sector agribusiness y energético por la tracción de la demanda asiática. En materia económica la transición del poder económico del atlántico al pacífico no sólo representa oportunidades para Brasil. La amenaza radica en el reemplazo de producción nacional y una pérdida de competitividad y de mercados de su entramado industrial-productivo.
Esteban Actis é Licenciado en Relaciones Internacionales por la Facultad de Ciencia Política y Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional de Rosario – UNR-Argentina, Profesor adscripto de la asignatura “Economía Internacional” y “Política Internacional Latinoamericana”, Becario Doctoral del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas – CONICET. (e.actis@conicet.gov.ar).

07/12/2011 

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